Pasaron dos años de tortura sicológica que castigaban cada día mi alma. Regresé a visitar a mi madre y descubrí que debajo de la puerta estaba un sobre blanco con mi nombre, seguramente fue un depósito reciente, pues nadie lo había recogido. El sobre contenía un nota escrita en papel amarillo que decía: “No me mates así, llámame a este número. GABI”.
Entré deprisa para hacer la llamada. Una fuerte sensación de vacío se esfumó al escuchar aquella voz que anhelaba desde hace muchos años escuchar y entre cordiales saludos logre decir:
-¿Cómo puedo verte? Quiero conocer a Fernando.
Muy dulce preguntó como estaba y luego de conversar con ella, me dio su dirección y la sita para visitarla una semana después de esta llamada.
Mi madre estaba tan emocionada como yo, pero el hecho de esperar una semana fastidiaba mi paciencia hasta el límite.
Antes de hablar ella suspiró muy profundo con su pañuelo en la mano.
-Nunca te dije esto hijo, pero si es cierto lo del niño, quiere decir que no ere estéril como pensábamos. Dijo apenada.
-La verdad es que yo lo sabía, los exámenes así lo declaraban. Decidí no decir nada para no hacer sentir mal a Sofía (mi primera esposa). Que luego usó eso de pretexto para dejarme. La separación con Karina fue diferente. Luego de la sorpresiva aparición de Gabi y mi supuesto hijo cambiaron las cosas entre nosotros.
Esa tarde fue de confesiones añejadas en las botellas herméticas del silencio.
Fue así que supe, que aquella vez que regrese a casa luego de pasar la noche con Gabi, mi madre entro en sospechas cuando dejé un rastro fuerte de perfume de mujer. Ese día, buscando en los bolsillos de mi pantalón, mamá robó el papel amarillo que contenía el número de teléfono.
No le hice ningún comentario, nada podía remediar el reclamo, es mejor que no supiera nada. Estaba mas preocupado de que mi historia de crecer sin padre la volvió a vivir mi único hijo.
-También nunca te dije la razón por la que nos separamos con tu padre. El llegó una noche a confesarme con profunda tristeza que tenía a otra mujer con el mismo tiempo de embarazo que yo, dijo que llamaría, pero esa llamada aún la estoy esperando.
Para mi fue muy duro enterarme de tantas cosas al mismo tiempo, pero era un gran alivio el contacto restablecido con la mujer que me amó de tal manera que durante años no pude sacarla de mi mente.
Desde ese momento llamé todos los días a Gabi, supe que era una sicóloga reconocida y que se especializó en ayuda a niños con autismo y que se divorció y ahora se mudo de nuevo con su padre.
El día señalado pasé a recoger a mamá que deseaba acompañarme. Llegamos a la dirección y Gabi salió con su usual amabilidad y tan hermosa como la recordaba. Estábamos en la sala listos para conocer a mi hijo y mi madre su nieto.
-Antes de que venga Fernando debo explicarles que padece de un autismo leve, es por eso quise especializarme en ayudarle a su desarrollo. Aclaró Gabi.
Trajo al jovencito que deseábamos tanto conocer. Fue toda una experiencia tenerlo en mis brazos. Mi madre lloraba de la alegría al vernos abrazados.
En el momento mas emotivo, en el que todos nos secábamos las lágrimas, entró el padre de Gabi. Mi madre, mudó su rostro a una expresión muy amarga ,y de esa forma, fue que supe que el papá de Gabi era también mi padre y ella, mi medio hermana.
Continuará…




Pues me has dejado con la miel en los labios… Me gustan las historias de amor, y esta era especialmente hermosa. Un sentimiento tantos años atesorado en el alma por ambas partes… Y ahora me encuentro con que son medio hermanos…
Bueno, esperaremos acontecimientos.
besos, Viajero.
Y estas cosas pasan.
Menuda sorpresa que nos diste al final. Dejas muy bien la tensión en el aire. Así que nos encontramos con un caso de incesto sin conocimiento. Veremos, yo nunca suelo prender la computadora el fin de semana pero será difícil no venir a leer de nuevo.
Muy bien.
Saludos.
Vaya, vaya, vaya… está cada vez mas interesante la historia… por cierto, tu forma de escribir me recuerda a otro amigo bloguero.
OK, te sigo
Saludos!!!